Disparo 43
Muchas personas sólo establecen límites cuando ya los han traspasado. La reacción llega tarde, a menudo en forma de tensión o ira. Mientras tanto, los límites no empiezan en las relaciones: empiezan en la autoconciencia. Donde sabes lo que estás de acuerdo y lo que no. Sin esta claridad, es fácil traspasar la responsabilidad de su propio bienestar a los demás.
¿Puedes nombrar tus límites antes de que alguien los viole?
¿Dónde dices más a menudo "sí" cuando sientes "no"?
¿Sabes qué es tuyo y qué no?
En lugar de observar a los demás, mírate a ti mismo. Un límite no requiere justificación: requiere una decisión. Note el momento en que algo deja de ser consistente, incluso si aún no se ha dicho nada. Aquí es donde comienza tu espacio.