Silencio después del ruido

El silencio no tiene por qué significar vacío; de hecho, casi nunca lo es.

Después de un largo período de ruido, el silencio puede sonar extraño.

Una persona se sienta consigo misma y de repente escucha cosas que antes se perdían en la vida cotidiana.

El canto de los pájaros, la brisa, la propia respiración o el tictac del reloj: todo cobra vida y se nota.

El ruido en el mundo actual es conveniente porque cubre lo que no está resuelto, dando una sensación de movimiento cuando en realidad la vida se detiene, aunque el tiempo avanza.

Llena este ruido, el espacio donde podría aparecer la verdad, y sólo el silencio revela cuántas cuestiones sólo quedaron pospuestas para más tarde.

No lo hace de forma violenta, sino con calma y sin presiones, aunque nosotros sentimos todo lo contrario cuando llevamos tanto tiempo viviendo en el ruido.

El silencio después del ruido no es agradable.

Suele traer tensión, cansancio e incluso ansiedad o incluso miedo, y esto es completamente normal, porque el mundo interior también necesita un momento para cambiar el ritmo en el que ha existido durante tanto tiempo.

Cuando el ruido que nos ha rodeado durante tanto tiempo desaparece, no sólo se empiezan a escuchar los elementos del mundo, sino también lo que se esconde en nuestro interior, en nosotros.

En un momento así, no tienes que buscar grandes respuestas, sólo mírate a ti mismo, no fuerces nada para mejorar, sólo nota tu existencia, en ti mismo, en el mundo y ve el orden que comienza con el consentimiento a un falta de orden temporal.

El silencio no lo soluciona todo de inmediato, tal vez ni siquiera resuelva nada, pero te permite escuchar el primer sonido real, y ahí es donde comienza el regreso a la verdadera existencia.

Existir en un mundo que ha sido olvidado debido al impulso dictado por una sociedad perdida.

Lo que empieza a hablar en una persona sólo cuando el mundo se queda en silencio por un momento.