No hay prisa por volver a ti mismo

No corres de regreso a ti mismo, tu ritmo lo dicta el estado actual en tu interior.

La prisa puede llegar hasta los asuntos más delicados.

La gente quiere entender rápidamente, dejar ir rápidamente, seguir adelante rápidamente.

Y sin embargo, volver a uno mismo no es una tarea que deba cumplirse, sino un camino que necesita un respiro entre paso y paso.

En un mundo que mide el progreso por el ritmo, liberarse de las prisas puede resultar difícil.

Incluso la transformación interna a veces empieza a parecerse a un proyecto con una fecha límite.

La gente quiere saber cuándo mejorarán las cosas y cuánto queda, mientras que los procesos más importantes no crecen más silenciosamente de lo que le gustaría a la ambición.

La recuperación requiere diferentes medidas.

No siempre se nota en las decisiones importantes, sino más a menudo en el hecho de que una reacción es más suave que antes y, a veces, incluso en el hecho de que un pensamiento difícil ya no se apodera de todo el día.

Estas son pequeñas señales, pero muy ciertas.

Sin prisas no significa que no haya movimiento.

Es más bien un movimiento que no impide que una persona sienta, porque puedes ir lenta y profundamente, puedes hacer menos y regresar más.

Y sólo este ritmo más lento te permite ver hacia dónde lleva realmente el camino.

¿Cómo sería la remontada si no tuvieras que apurar nada?